
La producción agrícola ha llegado a amenazar sabanas, pastizales y humedales en los Llanos de Colombia (Orinoquia) y el Pantanal Paraguayo. Al mismo tiempo, el porcentaje de protección de los pastizales es inferior a la de todos los otros biomas que contrastan considerablemente con el reconocimiento de la comunidad científica sobre el rol de esas áreas como centros globales de biodiversidad.